martes, 17 de abril de 2012

Comentario "Ética y Educación Médica"


Recientemente la Universidad que respalda mi especialidad nos solicito realizar un comentario hacia un capitulo que se titula "Ética y Educación Médica", lo inicie con desgana y poco interés, sin embargo después de realizar la lectura y análisis, me percaté que quería compartir con ustedes mi visión acerca de la Medicina y su enseñanza, al menos en México. Espero les guste, se aceptan propuestas, contrapropuestas, críticas y comentarios.

Para quienes gusten echarse el capítulo, acá lo pueden descargar    http://bit.ly/I3TBLA

Ready, set, go!


La Medicina se define actualmente como la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica el arte de ejercer tal conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la  salud, aplicándolo al diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades. Partiendo de esta base, reconocemos que, aunque actualmente se considera una ciencia purista, en sus inicios se manejo como un arte, una humanidad.

En la sociedad actual, la Medicina esta devaluada. La mayor parte de las personas que reciben atención médica se preguntan cuál es el motivo de la separación del médico de sus bases humanas. Se tiene una visión actual de una práctica defensiva, donde tanto el médico como el paciente se encuentran en una actitud de resguardo, lo que dificulta la confianza de manera bilateral, deteriorando la relación médico-paciente, llevando a la deshumanización de la práctica médica.

En búsqueda de una respuesta a estas interrogantes y la manera de dar con soluciones que progresivamente den como resultado un cambio a esta situación, se ha llegado buscar en la educación médica la falta de instrucción ética y humana.

La Medicina tiene características que hacen su enseñanza muy peculiar. El profesor tiene la responsabilidad de educar a sus alumnos tanto en la ciencias médicas como en el trato al paciente, a la larga, el alumno seguirá o no el ejemplo que su profesor le ha dado, no solo como médico, sino como persona. Es propicio mencionar que el joven que aspira a convertirse en médico ingresa a finales de su adolescencia a la Facultad de Medicina, donde cursará 7 años de carrera y probablemente si desea hacer una especialidad, será hasta su vida adulta donde podrá ejercer y a su vez enseñar lo que ha aprendido. Menciono esto porque es determinante el ejemplo de los profesores tanto en su vida profesional como en su vida personal, siendo esto así, el médico que ha optado por la enseñanza tiene una gran responsabilidad en su docencia y en gran medida esto impactará en la ética con la que los médicos que formó se desarrollen.

La enseñanza de la Medicina tiene métodos tradicionales, que poco a poco se han ido cerrando hasta llegar a un punto en el que son totalmente inhumanos y egocentristas basados en jerarquías y por lo tanto en el poder concentrado en unos cuantos. Es bien sabido que el poder en manos de gente correcta trae beneficios para todo el conjunto, sin descartar que en manos incorrectas generará un abuso del mismo hacia los subordinados o colaboradores, el cual a su vez, dará lugar a sentimientos de frustración y desmotivación personal. Recientemente esto ha tratado de replegarse debido a que los médicos formados bajo esta visión no son lo que la sociedad requiere.

Se requiere inquirir en las condiciones de los ambientes de la educación y la salud, esto puede tener un efecto iluminador para lograr un juicio de como son, lo que se ha alcanzado y como ayuda u obstruye la ética. El objetivo del análisis es mirar la influencia de como se ejerce el poder y como influye en la adquisición de valores que determinan el ambiente de desarrollo.

En el artículo se mencionan dos tipos de ambientes:
- Ambiente A: Autocrático, dogmático, voluntarista (yoísmo), infalible, intolerante.
- Ambiente B: Democrático, flexible, socializador, falible, tolerante.

Se cree que existe un efecto del ambiente en el desarrollo de los individuos, y es por ellos que al analizar estos dos modelos de ambiente se puede explicar las deficiencias en la educación actual.

Un alumno que ha sido educado bajo reglas estrictas, donde no se tolera o se alienta su participación, educado bajo una verdad absoluta; no logrará desarrollar tolerancia alguna, no tomará en cuenta la opinión o sugerencias de sus colaboradores, menos aún de sus pacientes, generará sentimientos de frustración frente a errores, sin tener capacidad de una autocrítica que le brinde conocimiento de sus propios errores. Siguiendo este modelo, al tener bajo su mando a subordinados, o bien, al tener alumnos bajo su enseñanza, se tiende a repetir dogmáticamente con este ciclo, formando a su vez, a la siguiente generación de médicos tipo A.

El modelo B, recientemente se ha alentado como ejemplo de un ambiente mas propicio para la enseñanza de la Medicina sin olvidar el lado ético y humano, promueve la participación de sus integrantes y concibe a todos como un grupo donde se agradece la tolerancia y se toma en cuenta todas las opiniones, logrando así socializar y aprender a trabajar en equipo. Este modelo a su vez, permite el desarrollo libre y responsable del individuo como eso, un individuo y no solo el médico.

Partiendo del punto inicial: la Medicina es una ciencia, si, pero también es arte y humanidad, requiere que el médico aprenda a ser tolerante y sobre todo, que logre entender a sus pacientes. Debemos ser conscientes de que nuestra responsabilidad es procurar la salud y bienestar de los individuos a los cuales aqueja una enfermedad. Tomando la definición de la OMS acerca de salud como: “estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”, logramos entender que no solo debemos enfocarnos hacia la fisiopatología de la enfermedad, sino como hace más de 130 años Claude Bernard citó: “no existen enfermedades sino enfermos”. Es por ello que el médico debe manejarse con ética, tratando de ver y entender el entorno de cada paciente, para que de esta manera su misión, el bienestar, sea cumplida.

Con la finalidad de lograr un cambio se han propuesto diversas estrategias donde se logre que las nuevas generaciones de médicos tengan una educación más participativa. Así mismo, se propone también para los médicos en ejercicio profesional y docencia, siendo en ellos más complicado la implementación de nuevas ideas, ya que requiere “desaprender” lo que dogmáticamente se adquirió, no siendo esto imposible de lograr.

Una de las propuestas es el desarrollo de microambientes, donde se propone una nueva estrategia educativa. Esto se lograría desde las aulas donde el profesor logre fomentar la autocritica, la discusión heurística, el dialogo racional, el acercamiento a la verdad con la ayuda del debate en reconocimiento de que somos falibles, la honestidad y la responsabilidad intelectual, en un ambiente democrático en donde todos participan y tienen la posibilidad de influir y ser influidos.

La estrategia de aprendizaje de la ética, orientada a la reflexión individual para el reconocimiento de lo propios errores, es particularmente relevante en medicina, ya que frecuentemente influye en el desenlace de la salud de los pacientes, propicia ser ejemplo en los alumnos. Una visión incluyente, así como la filiación colectiva y por ello la socialización.

Como conclusión, es oportuno mencionar que estas estrategias dirigidas al cambio en los microambientes, devendría en una mejora en la educación médica y en la búsqueda de nuevos horizontes a mejorar. El camino sin duda es largo, pero es en nosotros mismos, alumnos, médicos internos, médicos pasantes, residentes, especialistas y subespecialistas, quienes tenemos en nuestras manos el futuro de la enseñanza de la Medicina. Quienes hemos estado bajo profesores con modelos autocráticos y dogmáticos, tenemos la experiencia necesaria para saber que no queremos repetir lo que se nos impuso, o bien, quienes hemos tenido oportunidad de desarrollarnos en ambientes que fomentan la autonomía, la responsabilidad individual y colectiva, sabemos y tenemos la responsabilidad de dar un ejemplo que satisfaga lo que inicialmente nos puso aquí: la salud y bienestar de los individuos, pues para ello nos hicimos médicos.

Hechizera a.k.a  Médico Residente de
Segundo Año, Cirugía General.

lunes, 16 de abril de 2012

No lo salves

No lo salves de la tristeza, soledad.
No lo cures de a ternura que lo enferma.
Dale dolor, apriétalo en tus manos
muérdele el corazón hasta que aprenda.

No lo consueles, déjalo tirado
sobre su lecho, como un haz de yerba.

Jaime Sabines
Otro recuento de poemas
(1950 - 1991)

Untitled.

Para que me puedas oír, escribiré mis palabras en el aire con la esperanza de que un día lleguen a ti, como el sonido apagado de un viejo amor.
Para que me puedas querer, he escrito mi vida como un cuento, con la ilusión ficticia de darte el corazón hirviente como magma líquido.
Para que me puedas olvidar, escribo estos últimos versos, con la tonta fantasía de matar el amor y ofrendarlo a la luna.

¿Qué es la esperanza? Es la simple complicidad clavada en el corazón de una mentira creada por el consciente. Si la esperanza muere, entonces es sólo que la razón da paso a la luz de la verdad que destruye la ficción.

Una mañana que nace, delatando el duelo de mi cuerpo por perder la lujuria de tus ojos. Montañas heridas por la lluvia que cae como testigo de mi orgullo derrotado por tu voluntad de acero.
Sábanas revueltas impregnadas de mi dignidad, ya no mientan más, no lo oculten, que la verdad caiga sobre mi vientre como el sonido de la seda rasgada, que mi sentido de la realidad caiga sobre mi cabeza pues mi corona ha sido derrocada.

Ya no volveré más a ti, ni una sola vez más. Han pasado los días donde mi piel exigía sentir tu calor, sigo sin tener una explicación, no se porque habría de regresar a ti, de volver a buscarte, como quien vuelve al recuerdo triste de una caricia llena de éxtasis.

Has dejado el vacío lleno de luz y mi cuerpo impregnado de tu aroma me pregunta quién eres, el orgullo herido y la dignidad inexistente lloran por el enemigo que sin triunfo ni derrota decidió abandonar el campo, dejando la batalla inconclusa.

Esta noche desperté y los rayos plateados de la luna cortaban la frondosa oscuridad que cubre mis ojos; el viento como una daga fría se clavaba en mi espalda mientras el humo inconcluso de un cigarrillo envuelve mi piel resanando tus caricias por mis piernas y tus labios humedeciendo un pezón que crece al compás de las calumnias que se entretejen con esta decisión.

(...)

Monedas frágiles que giran en el aire en busca de un destino. Hojas en blanco en espera de roja sangre que las haga nacer... Si esta de más la nostalgia, dímelo (...)

(...)

La última esperanza que nubla mi razón. Que mis letras sean echadas al aire en busca de la oportunidad oculta en tu deseo de hacerme dudar. La final despedida antes de que una lágrima muera, borrándote de mis letras.

Para que me puedas matar me he hecho sabia y me he vuelto inmortal, con la sencilla finalidad de atormentar tu secreto y morir sin dejar mi vida en tus recuerdos.

Deja que mi piel se llene de tu aroma hasta que el deseo se convierta en repugnancia. 


Hechizera. (2004)

[curiosamente con el mismo destinatario muchos años después, como recordatorio que las historias son
cíclicas y se repiten]

Sueño

Sospechosamente hay cosas que siguen siendo el deseo reprimido de los hombres, pero no del mio.

No, el hombre que posee total control de mi corazón es capaz de liberar sus demonios porque los conoce bien y se codea con ellos, por eso, cuando llega la noche, nada ni nadie logra evitar que su piel sudorosa me impregne de sus cicatrices; nada logra evitar que su corazón salga y se entregue por sus ojos, por la piel, por el movimiento de su cuerpo.

No, mi hombre no es de los que va por la vida quejándose de no poder cumplir sus sueños, porque todo él es un sueño.


Hechizera. (2006)

No quiero convencer a nadie de nada

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de
convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra
su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la
gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no
demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios
pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién
es quién para decir "esto es así", si la historia de la
humanidad no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de
ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni
afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad
y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte
es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando,
acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo
posible!)

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de
verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme
caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente
a mis sueños.


                                                                    Jaime Sabines.

En un recordatorio de quién fui y no desviarme en el camino.

Hechizera.