sábado, 21 de julio de 2012

Imaginame. (Carta a un amigo).



Me gustaría platicar contigo, my dear DG, que supieras y te enteraras de lo bien que me va. Que leyeras mi evolución y vieras en mis ojos la emoción. Te escribo desde mi autoexilio y me gustaría narrarte mis aventuras diarias: como cada día es mas emocionante, como es que ahora opero a diario y cada vez mejor o cosas mas complejas.
Me gustaría que me leyeras querido vampiro, que te sientas feliz por mi y que sepas que no fracasé, que fui y soy valiente, tal como lo prometimos, sigo y seguiré adelante sin que nada ni nadie se interponga. Me siento sumamente complacida y feliz con las decisiones que he tomado.

Te necesito lejos de mi, para que el dolor me de la suficiente valentía y entereza para enfrentarme a cualquier adversidad, porque se que al superarte a ti, habré superado cualquier cosa, al amor entre ellas.

Imaginame, querido amigo, entre sangre y sudor, la mirada fija y concentrada, con la determinación en las manos, con la valentía en el pecho a pesar del miedo que espasma mi corazón, sin espacio ya para otros que no sean mis pacientes. Imaginame, porque se que no puedes verme, cansada y con ojeras, destrozada pero entera, feliz, satisfecha. Mujer.

Leeme en la oscuridad y en la soledad, cuando nadie te vea y dejate soñarme de vez en cuando. Deja que solo cuando la nostalgia te invada, sea mi recuerdo y no tu presente el que te diga que todo va a estar bien.
Imaginame, sin llevar los recuerdos al extremo, tranquila y sin inhibiciones, con la risa fácil y con los besos a flor de piel, con el brillo que causa volver a ser yo, sonriente, en calma y sin pretenciones, porque abandone mis adicciones y eso me libero. Cantando con uno, bailando con otro y riendo con el ultimo. Paseándome, por la vida y por los brazos ajenos, sin pertenecer a nadie mas que a mi misma, con el sol en los rizos y los libros en los brazos.

Sueñame y dejame invadir tu imaginación. Mirame bailando por las noches, con mis vestidos cortos, sudando y bebiendo, con las luces que sabes que siempre he amado y me embelesan, disfrutando la música que exalta mi sangre. Apasionada y con la frente en alto. Afortunada.

Imaginame amigo, tan solo imaginame... Porque lejos estamos bien. Porque tu sigues y yo sigo, y así, la eternidad prometida será conservada.

Mírame sonreír con los ojos y los labios rosas: estoy triunfando. Como siempre lo quisimos.