Eixha...
Música, Medicina, Magia... ¿Qué más se necesita?
domingo, 11 de enero de 2015
Pequeña Historia.
Lo conocí y hubo una conexión inmediata, conversaciones interminables, frases, canciones y risas. Me tocó y sentí un escalofrío recorrer mi piel. Nunca llegué a besarlo, pero recordaré siempre su brazo sobre mis hombros mientras bebíamos y paseábamos entre aquellos juegos de luz. Supe que jamás me cansaría de aquella sensación.
Es una verdadera tristeza que tengamos que decirnos adiós, pero todo tiene su ciclo y llego la hora de separarnos para que cada quien continúe su camino.
Eixha.
sábado, 26 de abril de 2014
Recuerdo
...pasaban días y noches en los que ella ni su rostro recordaba, aun así basto que alguien volviera a pronunciar su nombre (uno de sus grandes amigos), para que llegaran todas aquellas noches como flashazos inmensos en los que se perdió en una noche de borrachera, esperando a que Él decidiera pagar esa deuda que contrajo al abandonarla.... Una ultima noche.
jueves, 27 de febrero de 2014
Del otro lado de la historia.
Hay ocasiones en las que la vida nos pone en una situación que nunca creímos aceptar... Esta vez me toco ser la amante y pues nada, tras meses de silencio aquií traigo un fragmento de despedida.
(...)Y sin embargo, también debo expresarte mi INFINITO agradecimiento por
todo lo vivido.
Gracias por las incontables sonrisas y sonrojos que me sacaste. Gracias
por hacer de ese ambiente “hostil e inhóspito” donde nos conocimos, un lugar de
alegría, de diversión y al que siempre quería regresar. Gracias por cuidarme,
por procurarme, por salvarme de las bicicletas y no dejarme morir en Chalco
Valley, por los desayunos y los dulces, por los churros y los hot dogs, por los
albures y las caricias, por los te quiero
y los no mames, por las salidas a El
Salado y a Bellas Artes, por los besos en el transfer y los besos afuera de las
plazas. GRACIAS POR CUAUTLA y su perfección. Gracias por recordarme lo que es
hacer el amor y no solo tener sexo. Por los besos en los tobillos y las
mordidas en la espalda, por todo el tiempo que no tenías y que me regalaste
generosa y constantemente. Por las gomitas de micheladas, por los tranquilo y los con moderación. Por hacerte amigo de mis amigos y por todo el
bullying que hacíamos a todo. Por las paredes destruidas, las colchas en el
piso y los playlists de enamorados. Gracias por hacerme estrenar mi liguero y
por los raspones en los deditos. Gracias por cada mirada enamorada que me
diste, por la historia de Liliana y de todas las aventuras que me confiaste. Gracias
por todas las noches que dormí a tu lado y gracias por quererme tanto.
Aprendí mucho contigo y cerré un
ciclo que traía pendiente gracias a tu cariño y paciencia. Siempre te tendré en
mi corazón porque fuiste un capítulo breve pero muy importante en mi vida. Me
voy, pero no te alejo de mis recuerdos ni de mi corazón. Te quiero tanto y
cuando dije que te amaba, a mi manera fue real.
Estoy segura que la vida pronto
te va a cambiar, y no tengo duda que NO te va a ser fácil, sin embargo, espero
que hayas aprendido un poquito a mi lado y sepas que siempre que uno le sonríe
a la vida sin duda nos regresa lo mismo y nos sonríe con mayor intensidad.
Esfuérzate y sobre todo, se leal a ti mismo. Tienes un potencial increíble y
eres una persona magnífica, indeciso e inmaduro, pero sé que la vida te
permitirá crecer y desarrollar lo grande que puedes llegar a ser.
No dudo que la vida algún día nos
permita volver a cruzar miradas y espero que cuando así sea nos veamos con
gusto y cariño. Que si la vida nos vuelve a juntar no sea una segunda
oportunidad sino una nueva historia.
Haz todo lo que quieras hacer,
nunca renuncies a tus deseos y olvida todo
lo que yo te enseñé acerca de los hombres verdaderos, jaja.
Prométeme una sola cosa: que todo
lo que hagas sea, con amor a la vida y sin miedo a la muerte.
sábado, 20 de julio de 2013
De la docencia...
Hoy es uno de esos días en los que por más que busco respuestas a mis interrogantes no logro dar con ellas.
¿Es el deber de enseñar superior a mis intereses? ¿Ceder ante el egoísmo de "si no te importa a ti aprender, no me interesará a mi enseñarte"? ¿es algo en lo que caeré ante mis pobres resultados? ¿En verdad ya lo he intentado desde todos los ángulos?
Siempre supe que enseñar no era algo sencillo, sin embargo ahora que estoy en posición de liderear mi equipo y de llevar la responsabilidad de educar me percato que es más complejo de lo que creí. Es una tarea multidisciplinaria que, debo aceptarlo hoy, me tiene cansada, frustrada y preocupada.
¿Cuáles son las bases del aprendizaje? ¿Todos aprendemos de la misma manera? ¿Debe estar dispuesto el estudiante a aprender, o es la tarea del maestro el motivarlo y buscar la estrategia que permita el desarrollo de ambos?
En los alumnos más noveles he logrado impactar con la estrategia del refuerzo positivo, enseño, aprenden, estudian, me retroalimentan, los dejo operar, dudan, estudian, preguntan, estudio, y así continúa el ciclo. Pocas ocasiones ha requerido de llamarles la atención. No así en mis alumnos de 2do año, creen saber todo lo que necesitan, no estudian, no interrogan, no se emocionan, faltos de atención ante detalles, poco inspirados. Falló mi estrategia inicial, falló el presionarlos, falló el darles autonomía. ¿Cómo generar en ellos la autocrítica, la discusión heurística, el dialogo racional, el debate, la honestidad, la tolerancia y la pasión?
¿Cómo hacerles ver que serán ellos los futuros maestros de las generaciones por venir?
Me planteo todas estas interrogantes porque estoy a poco de tirar la toalla con ellos. Y eso es algo que no estoy dispuesta a dejar que suceda, al menos no sin volverlo a intentar una vez más. Me eduqué con un gran Maestro que siempre fomento un ambiente democrático en el que, siendo solo un estudiante del 3er año de la carrera, te hacía sentir parte importante del grupo y te animaba a ser grande como él. Después conocí al que es mi mentor en cirugía y siempre tuvo la paciencia de enseñarme y guiarme a pesar de mi actitud ocasionalmente vaga. Es mi herencia y quiero hacerla valer.
Publico esto con la esperanza de recibir propuestas de ustedes, quienes están en contacto con la docencia y recibir así sus recomendaciones, criticas, propuestas, contrapropuestas o comentarios.
Carta Abierta
Para aquel que sin saberlo cambio completamente mi cosmovisión…
…sobre todo cuando se fue.
El final de lo nuestro no fue el mejor -ciertamente-, pero fue como tuvo que ser, no había otra manera (menos o más) dramática de terminar algo que los dos apreciamos y que si, nos hizo felices.
Me alegra de sobre manera saber de ti, por fin rompiste el silencio. No te lo voy a negar, quisiera saber detalles de tu vida, de cómo te va, qué sientes y qué te inspira; poder platicarte a mi vez todas las interrogantes de mi vida, de como se siente natural meterte en el papel de cirujana, de maestra y hasta de jefa, de como poco a poco voy entendiéndome y aceptándome, de como entiendo y comparto ese sentimiento unstoppable, que siempre lo desee para ti aunque no supe compartirlo.
Como explicarte lo siguiente… Conozco la petición que te hice: sé que te pedí que te alejaras para poder lidiar con mi duelo y aprender de mi soledad. Es curioso que hace un par de semanas, note que ellos terminaron con mayor necesidad de ti que yo misma. Sería una contradicción pedirte que ahora regreses, porque no son así de sencillas las cosas y porque no tengo ningún derecho sobre tu decisión, sin embargo quería que lo supieras.
De igual manera, abusando un poco de la confianza que siempre nos hemos profesado, te lo diré con sinceridad: leer lo enamorado que estas, si bien no me es agradable, de cierta manera reconforta mi corazón. Recuerda que el amor se nota, me emociona ver que junto a ella estén logrando lo que se han propuesto y créeme que no importa quien, lo que yo quiero para ti es que seas total y completamente feliz. Supongo que el tiempo ha hecho lo suyo y me ha permitido aceptar que lo nuestro tuvo su momento y me hizo inmensamente feliz, pero también siempre supimos que las metas de cada uno nos separarían, creo que lo hicimos bien y que ahora podemos llegar a platicar de esta manera sin lastimarnos, como amigos, como siempre fue.
Persisto, aunque de manera menos exultante y mas bien constante, en ese estado que me permite tener todas las opciones abiertas: unos días quiero ser vascular del Militar, otros días él me invita a trasplantes en Cardiología y me quiero fundir en sus planes, otros días lo odio y quiero correr a Barcelona lejos de todo, otros tantos quiero ser académica y dedicarme a operar con gusto y ganas. Vivo en ese estado en el que despiertas con ganas de dar lo mejor de ti para todos, para un bien común… supongo que lo idealista nunca se me quitará. Continúo disfrutando ampliamente lo que hago, opero con una sonrisa oculta por el cubrebocas, mis manos me sorprenden y las sigo entrenando, estudio con más dedicación porque ya entiendo lo que hago y cambie la “bravura” del R1 por la serenidad del R3. Convivo diario con la tolerancia, aprendo de la frustración, predico la sonrisa y el ejemplo.
Escribe con las ganas de quién ha aprendido a sobrevivir en la oscuridad, camina con la entereza de quien ha aprendido que fracasar es solo el inicio de una nueva oportunidad, ríe con la seguridad de quien ha llorado lagrimas amargas de soledad, ama con la pasión de los que saben que siempre se puede volver a empezar. Triunfa como solo saben hacerlo aquellos con amor a la vida.
Apasionada por la vida (y los hombres) como sabes que soy, camino sin prisas, limitándome a dejar que me encuentren. Ciertamente habrá que romper medias que se posen en mis piernas porque a estas les gusta ir libres, con las sensaciones a flor de piel. Me complace que guardes nuestra historia como algo hermoso que tuvimos la oportunidad de vivir, y creo que es momento de continuar “unchained”.
Extraño las platicas milenarias que solíamos tener, lo digo y lo repito como un deseo que espero un día se cumpla. Y como siempre…
“Platicar de ti, de mi, de nosotros, de ellos ó ¿Por qué no? Contarnos todo el rosario de pronombres personales en una amena charla de medio trago, de esos que incluyen una mezcla exquisita de aventuras y sinsabores. Dejarla fluir y durar… Minutos, quizas años… Yo calculo siglos (aunque no me creas nada, porque según indica el calendario, han pasado vidas sin darnos cuenta).”
domingo, 21 de abril de 2013
Rester dans ma vie.
Ayer me preguntaron por ti. Fue una pregunta directa de uno de mis
mejores amigos. La noche cálida, el sudor escurriendo por el cuello y el escote
que enmarcaba ese vestido que tu me regalaste, después de bailar y reír. Me di
cuenta que otra vez sonrío todo el tiempo.
Quise explicar
como pude que entre tú y yo hay más amistad que amor, y que lo que hay entre
nosotros nada tiene que ver con este último.
Ellos te miran y
desconocen lo importante que eres para mí. Ocasionalmente yo misma te miro y
olvido lo insólito de nuestro encuentro, ese toque de magia y de ternura que le
das a mi vida.
Ellos te miran y
ven a un hombre que les parece poco mundano y de seriedad excesiva. Yo,
que he visto como sonríes con tus ojos y como explotas cuando ríes, sé que tu
carácter es fluctuante.
Me gusta decirle a
los otros que tu voluntad me tiene sometida porque nunca antes alguien con
tanta ternura me había cuidado cuando con las alas rotas quise renunciar a mi
sueño, a ti, a mi misma.
Me gusta decirles
que haces de mi lo que quieres porque fui yo quien cuido de ti cuando así lo
necesitaste.
Creamos tormentas
cuando peleamos porque aprendimos juntos que la vida nos cambia en un segundo,
que para enamorarse basta una noche de alcohol y que para separar a dos amantes
no se necesita más que un sueño por cumplir.
Aprendiste a leer
en mis ojos la fortaleza que me dejo el corazón roto. Aprendí a amar la manera
en la que me miras cada vez que hablo apasionada de lo que disfruto. Tu mirada
me hace, me construye, me llena y me exacerba la esencia. Disfrutas como hablo
de ti, como eres lo que yo he soñado llegar a ser, sabes y disfrutas el hecho
de que me considere(n) tu creación.
Es inconstante
nuestro fluir, algunas veces por ti, algunas veces por mí. La mayoría por el
alcance de nuestros egos que nos permite estar lejos y en silencio por largas
temporadas. La distancia, de hecho, nos sienta bastante bien, son nuestros
mejores momentos, cuando al extrañarnos, nuestros corazones se ablandan y piden
al menos oír la voz del otro.
Nadie en esta vida
ha creído en mi como lo haces tú: incondicional, leal, constante y sonriendo.
Nadie. Y ese milagro no sé como sucedió. Solo me di cuenta un día mientras
rodeabas mi cintura y te acercabas a mi oído para decírmelo. Cada noche, cada
mañana me lo recuerdas, crees en mí y necesitas que yo misma lo haga. Eres mi
inspiración.
Callo ante los
demás cuando hablan de ti, porque ¿de qué manera explico lo grande que eres? ¿Cómo
manifestar la ternura que has tenido conmigo en mis peores momentos? ¿Seré
capaz de expresar con palabras la pasión que las noches de alcohol nos brindan,
de cómo enloquecemos al tenernos cerca? ¿Quién, que no sea cirujano, entenderá
la maravillosa sensación de operar juntos?
Ellos te miran y
piensan que no eres para mí, yo te miro y lo confirmo. Te miran y te comparan
con el que estuvo antes de ti. Te miran y te desconocen. Me preguntan por ti,
quizás por compromiso. Me preguntan por ti, sabiendo que eres un
capricho.
Ellos te miran y
yo los observo. No hay manera de que sepan cuan importante eres para mi. Ni yo
misma lo sé hasta esta noche en que te escribo. Decido conservarte en mi vida y
decido que prefiero tu mirada de admiración sobre cualquier otra. Más que tu
amor quiero tu complicidad. Y eso no estoy dispuesta a negociarlo.
Mon chirurgien, mon créateur.
Rester dans ma vie.
Eixha.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Metamorfosis
El frío me estaba congelando los dedos, trataba de
escribirle que llegaría tarde pero que debía esperarme para ir por ese café que
le había prometido un día antes al despedirnos. El camino no ayudaba, por ser
más tarde el tráfico se mantenía estático. Empecé a desesperar, ya la he
decepcionado tantas veces que ahora mismo quisiera poder estar con ella,
mirarla y ver su transformación, como se ha ido convirtiendo a través de tantas
situaciones en las que la vida la ha –nos ha- puesto.
El mensaje no salía por problemas en la red, es por eso que
odio tanto la ciudad y prefiero regresar diariamente a mi hogar. “No tiene caso
desesperarse”, pensé y me dediqué a mirar los paisajes que ofrecía el viaje.
Cuando ella llegó a su primer año, sorprendió por su
capacidad profesional, con mucha actitud y disciplina en su trabajo nos fue
ganando poco a poco, su desenvolvimiento y agresividad en el quirófano nos dejo
claro que ella no venía a jugar o a hacer amigos, ese brillo que llevaba en los
ojos y lo irascible de su carácter me contaba las historias de quien ha sido
bienamada y consentida por la vida, sin embargo fueron pocos los meses que eso duró pues recuerdo
claramente la mañana que llegó deshecha, no dejo de llorar todo el día mientras
me contaba lo mucho que le dolía haber dejado ir al amor de su vida. Verla a
ella, que siempre ha sido fuerte, con el alma quebrantada me causó una sensación
de ternura y de protección. Los meses que siguieron no fueron menos difíciles para
los dos, pues nos enfrentamos a situaciones muy similares en las que yo también
quede con el corazón hecho trizas. Fue una mañana de Noviembre en la cual los
dos nos doblamos y decidimos que no podíamos aparentar ser más fuertes, fue esa
noche la primera vez que compartimos la misma almohada mientras mi instinto
protector trataba de mantenerla con vida, y sin embargo fue hasta diciembre que
su sonrisa volvió mientras compartíamos una botella de vodka, esa noche fue
mágica, ella volvía a brillar y poco a poco dejo ese estado zombie que incluso
afecto su trabajo en el hospital.
Baje del autobús corriendo y entre al metro. “No voy a
llegar, definitivamente no lo voy a lograr, y este maldito teléfono sigue sin
funcionar”. Añoraba llegar a esa cita extraoficial que habíamos hecho, no sé
como de pronto ella se volvió indispensable para mí, era mi mano derecha en el
hospital y mi confidente entrañable en la vida personal: es de esas mujeres que
por entretenidas e interesantes son como las zonas peligrosas, uno tiende a
quedarse ahí sin darse cuenta.
Nunca la vi tan mujer como aquella tarde de navidad, las
vacaciones le habían sentado bien y se notaba en el destello de su piel y en el
semblante dulce de su rostro. Tiene un carácter que me desespera, hemos pasado
tanto tiempo juntos que su técnica quirúrgica es prácticamente herencia de la
mía. Llego con ese aire majestuoso, tan dueña de si misma, con ese vestido
negro que jamás imagine que ella podría lucir así. El cabello en tonos morados,
mostrando el lado divertido y rebelde de su carácter, las botas de piel y las
piernas que nunca había visto antes al desnudo. Sería muy tonto si la hubiera
dejado ir a sentarse al otro extremo de la mesa con su amigo, así que
inmediatamente le pedí que estuviera a mi lado. Verla así, tan libre, tan
mujer, tan ella, me recordó cuanto la extrañe en estos días que se fue a la
playa. Toda la tarde estuvo llena de conversaciones, compartimos platillos y
postres, es maravilloso como logra cautivar con su conversación a los cirujanos
y como logra tirar granadas directas a sus enemigos. El efecto del alcohol se
empezaba a notar en sus mejillas las cuales se encendieron mientras ella reía
ruidosamente como solo sabe hacerlo quien disfruta de la vida. Sentí a la vez,
el efecto en mis neuronas, pero no lo pensé mucho y me acerque a decirle lo
mucho que la he extrañado y lo mucho que la quiero, ella solo sonrió y me recordó
que me ha escrito sin respuesta de mi parte. No sé en que momento pasó, animado
por el alcohol, el ambiente y esa seguridad
sensual con la que se desenvolvía en ese vestido corto, de pronto tomé su mano
y ella no me la negó, entrelacé mis dedos con los de ella por debajo de la mesa
mientras cada uno sostenía una conversación con distintas personas y sin
voltearnos a ver. Mentiría si dijera que recuerdo como se fue dando el resto de
la noche… solo recuerdo el tacto sedoso
de la piel de sus piernas, como ella aprisionaba con sus dos manos la mía
mientras acariciaba mis dedos y seguía el trayecto de mis venas. Sé que los
demás nos miraban sin entender que era lo que pasaba pues aunque hemos sido
tema de habladurías siempre hemos sido buenos amigos y así lo hemos dejado
claro. Las botellas de whisky como llegaban se vaciaban, el ambiente brumoso
nos llevo a una intimidad entre colegas, las pláticas eran de pura cirugía y la
vi emocionarse, y entre todo el ruido alcance a escuchar como uno de los
maestros le preguntó si me quería, a lo que ella no dudó y dijo que sí. (¡Que
sí!). Quizás fue eso último o lo que siguió después, quizás fue su risa
mientras le decía que la quería o el hecho de que no creyera lo que yo le decía
lo que me dio el valor de pedir una canción y dedicársela… “No pretendo ser tu
dueño…” porque sé que es uno de sus mayores miedos. Salimos de aquel lugar,
juntos, ebrios y tomados de la mano. Continuamos la fiesta en
el departamento de uno de nuestros amigos, ella bailaba frente a mí, de pronto
en medio de esa atmosfera festiva despedía una magia distinta a la que le había
conocido, siempre me había presumido de saber bailar pero nunca la había visto
en su elemento. Bailaba y me miraba, sonreía, maliciosa me quitó la corbata y
la puso en su cuello, desabotonaba mi camisa mientras seguía bailando de esa
manera…
-Que tarde es, ni siquiera voy a llegar a tiempo a la
sesión- le dije al taxista, puesto que me había desesperado y decidí salir del
metro. Recibí un mensaje de ella, estaba ya esperándome, había incluso llegado
temprano. “Me va a odiar toda la vida”, pensé. Mientras el auto avanzaba con
rapidez recordé como los días que siguieron a aquella noche ambos decidimos
simplemente optar por olvidar el episodio.
“¿Anoche? No recuerdo nada, y si no me acuerdo, no pasó”, suele decir
ella tras cualquiera de sus típicas y cuantiosas noches de fiesta. Nunca pensé
que en esta ocasión me tocaría a mi ser el involucrado, pero creo que así es
mejor, es una persona a la cual quiero mucho y no vale la pena perderla por tonterías.
Creo que después de todo no es tan mala idea no llegar a esa cita, así evitamos
muchos problemas. Le pedí al taxista que no se desviara y me llevara directo al
hospital.
Apareció entre los árboles y las hojas doradas como una
visión. Adicta al café, traía uno triple en la mano, el cabello morado en rizos
que enmarcaban su rostro adusto y más que decepcionado, se diría resignado.
Vestía como nunca la había visto: saco y jeans ajustados, tacones que aumentaban
lo alta que ya es. Ese caminar pausado de quien sabe que no puede controlar la
vida, pero que aún así esta dispuesta a aceptar lo que venga. Me saludó con un
beso en la mejilla, al igual que al resto del equipo. Subimos a la sesión de
aquella mañana, me senté a un lado de ella, la vi emocionarse con el tema,
poner atención y resolver de manera rápida y eficiente las dificultades
técnicas sin dudarlo y segura de si misma. Ya no es la niña berrinchuda, arrogante,
insolente y brava que recibí, ha cambiado, la vida y el dolor la han cambiado.
Ahora tiene un mirar seguro, sabe lo que desea pero esta consciente de que no
es posible todo en la vida, ha empezado a ceder ante sus deseos como mujer sin
desestimarse por lo mismo. Ha cambiado mucho, y han cambiado mis sentimientos
hacia ella.
Recuerdo aquella noche mientras yo le decía que era la mejor
y que solo confiaba en ella para continuar con la buena escuela en el hospital
como ella apretó mis manos, me miró y me dijo muy seria: tú me creaste, soy lo
que soy por ti.
Hoy sé que la he perdido, sé que ella entendió el
mensaje. Esta historia comenzó hace más
de un año pero no puede terminar de otra manera más que como futuros colegas
operando juntos. Sé que le estoy rompiendo el corazón, pero también que es
fuerte y que lo afrontará tal como viene. ¿Qué por qué lo hago? Porque la
quiero y la aprecio demasiado, nunca había tenido la fortuna de tener como
compañera a una mujer tan capaz, que me iguala en todo lo que le enseño y me
supera en algunas otras circunstancias de la vida.
Durante el desayuno la vi dolida, la vi resguardarse en el
cinismo que tanto la caracteriza y en el abrazo de su mejor amigo. La capacidad
que tengo de mostrar indiferencia me sorprende ocasionalmente, decidí dar la
estocada final comentando que aquella noche haría una cena especial para mi
novia, la cual me esperaba en casa. Ni siquiera me miró. Nos despedimos con un
abrazo sencillo que ella quiso evitar. La vi irse, con su paso firme y
decidido.
(ella desconoce la ansiedad que me provoca no tener sus besos y el perfume de sus cabellos, jamás se enterará de como soy incapaz de olvidar sus dedos surcando mi espalda, del sonido de su voz al suspirar mientras recorro con mi boca su cuerpo, ella pensará que todo lo he olvidado y que aquella noche jamás pasó)
Seguro la vida nos dará otra oportunidad, y de no ser así,
espero que nos permita seguir operando juntos.
¡Carajo, como ha cambiado!
Anónimo.
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