sábado, 20 de julio de 2013

De la docencia...


Hoy es uno de esos días en los que por más que busco respuestas a mis interrogantes no logro dar con ellas. 

¿Es el deber de enseñar superior a mis intereses? ¿Ceder ante el egoísmo de "si no te importa a ti aprender, no me interesará a mi enseñarte"? ¿es algo en lo que caeré ante mis pobres resultados? ¿En verdad ya lo he intentado desde todos los ángulos?

Siempre supe que enseñar no era algo sencillo, sin embargo ahora que estoy en posición de liderear mi equipo y de llevar la responsabilidad de educar me percato que es más complejo de lo que creí. Es una tarea multidisciplinaria que, debo aceptarlo hoy, me tiene cansada, frustrada y preocupada. 

¿Cuáles son las bases del aprendizaje? ¿Todos aprendemos de la misma manera? ¿Debe estar dispuesto el estudiante a aprender, o es la tarea del maestro el motivarlo y buscar la estrategia que permita el desarrollo de ambos?

En los alumnos más noveles he logrado impactar con la estrategia del refuerzo positivo, enseño, aprenden, estudian, me retroalimentan, los dejo operar, dudan, estudian, preguntan, estudio, y así continúa el ciclo. Pocas ocasiones ha requerido de llamarles la atención. No así en mis alumnos de 2do año, creen saber todo lo que necesitan, no estudian, no interrogan, no se emocionan, faltos de atención ante detalles, poco inspirados. Falló mi estrategia inicial, falló el presionarlos, falló el darles autonomía. ¿Cómo generar en ellos la autocrítica, la discusión heurística, el dialogo racional, el debate, la honestidad, la tolerancia y la pasión?

¿Cómo hacerles ver que serán ellos los futuros maestros de las generaciones por venir?

Me planteo todas estas interrogantes porque estoy a poco de tirar la toalla con ellos. Y eso es algo que no estoy dispuesta a dejar que suceda, al menos no sin volverlo a intentar una vez más. Me eduqué con un gran Maestro que siempre fomento un ambiente democrático en el que, siendo solo un estudiante del 3er año de la carrera, te hacía sentir parte importante del grupo y te animaba a ser grande como él. Después conocí al que es mi mentor en cirugía y siempre tuvo la paciencia de enseñarme y guiarme a pesar de mi actitud ocasionalmente vaga. Es mi herencia y quiero hacerla valer.

Publico esto con la esperanza de recibir propuestas de ustedes, quienes están en contacto con la docencia y recibir así sus recomendaciones, criticas, propuestas, contrapropuestas o comentarios. 



Carta Abierta


Para aquel que sin saberlo cambio completamente mi cosmovisión…
…sobre todo cuando se fue.

El final de lo nuestro no fue el mejor -ciertamente-, pero fue como tuvo que ser, no había otra manera (menos o más) dramática de terminar algo que los dos apreciamos y que si, nos hizo felices.
Me alegra de sobre manera saber de ti, por fin rompiste el silencio. No te lo voy a negar, quisiera saber detalles de tu vida, de cómo te va, qué sientes y qué te inspira; poder platicarte a mi vez todas las interrogantes de mi vida, de como se siente natural meterte en el papel de cirujana, de maestra y hasta de jefa, de como poco a poco voy entendiéndome y aceptándome, de como entiendo y comparto ese sentimiento unstoppable, que siempre lo desee para ti aunque no supe compartirlo.
Como explicarte lo siguiente… Conozco la petición que te hice: sé que te pedí que te alejaras para poder lidiar con mi duelo y aprender de mi soledad. Es curioso que hace un par de semanas, note que ellos terminaron con mayor necesidad de ti que yo misma. Sería una contradicción pedirte que ahora regreses, porque no son así de sencillas las cosas y porque no tengo ningún derecho sobre tu decisión, sin embargo quería que lo supieras.
De igual manera, abusando un poco de la confianza que siempre nos hemos profesado, te lo diré con sinceridad: leer lo enamorado que estas, si bien no me es agradable, de cierta manera reconforta mi corazón. Recuerda que el amor se nota, me emociona ver que junto a ella estén logrando lo que se han propuesto y créeme que no importa quien, lo que yo quiero para ti es que seas total y completamente feliz. Supongo que el tiempo ha hecho lo suyo y me ha permitido aceptar que lo nuestro tuvo su momento y me hizo inmensamente feliz, pero también siempre supimos que las metas de cada uno nos separarían, creo que lo hicimos bien y que ahora podemos llegar a platicar de esta manera sin lastimarnos, como amigos, como siempre fue.
Persisto, aunque de manera menos exultante y mas bien constante, en ese estado que me permite tener todas las opciones abiertas: unos días quiero ser vascular del Militar, otros días él me invita a trasplantes en Cardiología y me quiero fundir en sus planes, otros días lo odio y quiero correr a Barcelona lejos de todo, otros tantos quiero ser académica y dedicarme a operar con gusto y ganas. Vivo en ese estado en el que despiertas con ganas de dar lo mejor de ti para todos, para un bien común… supongo que lo idealista nunca se me quitará. Continúo disfrutando ampliamente lo que hago, opero con una sonrisa oculta por el cubrebocas, mis manos me sorprenden y las sigo entrenando, estudio con más dedicación porque ya entiendo lo que hago y cambie la “bravura” del R1 por la serenidad del R3. Convivo diario con la tolerancia, aprendo de la frustración, predico la sonrisa y el ejemplo.
Escribe con las ganas de quién ha aprendido a sobrevivir en la oscuridad, camina con la entereza de quien ha aprendido que fracasar es solo el inicio de una nueva oportunidad, ríe con la seguridad de quien ha llorado lagrimas amargas de soledad, ama con la pasión de los que saben que siempre se puede volver a empezar. Triunfa como solo saben hacerlo aquellos con amor a la vida.
Apasionada por la vida (y los hombres) como sabes que soy, camino sin prisas, limitándome a dejar que me encuentren. Ciertamente habrá que romper medias que se posen en mis piernas porque a estas les gusta ir libres, con las sensaciones a flor de piel. Me complace que guardes nuestra historia como algo hermoso que tuvimos la oportunidad de vivir, y creo que es momento de continuar “unchained”. 

Extraño las platicas milenarias que solíamos tener, lo digo y lo repito como un deseo que espero un día se cumpla. Y como siempre…
“Platicar de ti, de mi, de nosotros, de ellos ó ¿Por qué no? Contarnos todo el rosario de pronombres personales en una amena charla de medio trago, de esos que incluyen una mezcla exquisita de aventuras y sinsabores. Dejarla fluir y durar… Minutos, quizas años… Yo calculo siglos (aunque no me creas nada, porque según indica el calendario, han pasado vidas sin darnos cuenta).”