domingo, 15 de enero de 2012

De regreso.


Uno pensaría que cuando te anuncian que tienes cáncer la reacción es estar enojado con la vida, con Dios, con los médicos que te dicen que nada hay que lo cure. Después tienes ante ti la decisión de pelear con toda tu fuerza o vivir lo poco que queda sin pasarlo en los hospitales.

Despiertas entre dolores insufribles,  y sabes que tu vida jamás será igual, ya no tienes estomago, tu esófago pasara los alimentos (que tardaras mas de 7 días en probar) directo a tu intestino. Tras días o semanas en hospitalización donde ya conoces a todos vas a casa, te despiden con sonrisas y tu no les dices sino hasta pronto, volverás en menos de lo que te imaginas con toda la sintomatología que te da la quimioterapia.

Algunos meses  después y muchos kilos menos, te informan que el hecho de que no puedas ni pasar tu saliva es porque se ha reactivado el tumor. Eres mas fantasma que persona viva. Vives entre nauseas, dolores de cabeza y lágrimas, has perdido la batalla, queda una ultima opción y te la vas a jugar.

Antes de entrar nuevamente a quirófano, decides que todo lo que antes pensaste nada tiene que ver con lo que realmente es la vida.

Aquí es donde entro yo, Gabriela, como personaje. Una de las cirujanas a bordo, con la responsabilidad de explicarle que la cirugía no es curativa, que en el mejor de los casos solo mejorará discretamente los síntomas, que los riesgos son mayores que los beneficios dado que es probable que no salga con vida del quirófano. Ella me sonríe y solo me pide dos cosas: que no pierda la fe jamás y que le asegure que sus órganos serán donados y servirán como regalo para alguien mas.

No soy capaz de decir si afortunada o desafortunadamente conocí a Ana poco antes de morir, solo espero que al día de hoy alguien este recibiendo la luz del día en sus recién estrenadas corneas, que es el único tejido viable para donar después de las quimioterapias.

Yo pensaría que alguien que ha sufrido tanto se iría de este mundo sin voluntad y resentido. Pero ella me dio una lección de amor.

Cuando me pregunten por qué no paro, por que renuncié a lo que amo, qué hasta donde quiero llegar, por qué quiero ser cirujana de transplantes;  esta es la respuesta: por amor a la vida, por fe, por ella, por ustedes.

I'm back here.... Hechizera.

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