viernes, 9 de marzo de 2012

Ni modo de amarrarlo...


"...contra semejante acopio de pretextos solo aceptar que la condición veleidosa es un asunto de hombres y no, como se dice siempre, de mujeres.
Lo dejó ir porque ni modo de amarrarlo. Extendió la mano y lo empujo hacia la puerta. Antes de verlo abrirla giro sobre la redondez de sus talones y le dio la espalda. Ni una lagrima frente a ese cabrón, pero entró a su cuarto llorando como una plañidera y así anduvo durante meses. La música y el temblor de los boleros en que vivía de noche eran un buen pretexto para llorar sin necesidad de explicaciones. En la mañana, cuando se convertía otra vez en una profesional administrando sus ensayos, sus discos, sus viajes y su ropa, era la reina de ese mundo. No estaba la vida como para llorar por todas partes. En todas partes Amanda era una mujer capaz de ordenar un escenario con una seña. Y nadie hubiera podido pensar que lloraba de verdad en alguna parte..."

Fragmento de Amanda en la Luna, Maridos, Ángeles Mastretta.

Y si, la vida no esta como para llorar en todas partes, no por eso duele menos. Caminad :)

Hechizera.
(Amo su libertad por sobre mi propio destino)


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